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[Análisis] This Is the Police

[Análisis] This Is the Police

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PorXavier Solé  - 
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Para un nintendero loco por la ficción de David Simon (el periodista americano creador de grandes series de televisión como The Wire, Treme o Show me a Hero), que llegue This Is the Police a Nintendo Switch es una muy grata sorpresa. Qué ganas de probar juegos que se alejen de la fantasía, que denuncien problemas de nuestra vida y que, además, lo hagan con personajes y circunstancias realistas. This Is the Police no está escrito por la mente privilegiada de Simon ni Freeburg —la ciudad del juego— es la Baltimore o Nueva Orleans que el periodista proyectó con sus socios; pero al menos propone una narrativa interesante y novedosa en el medio de los videojuegos.

Trataré de explicar mi experiencia con este primer título de la desarrolladora bielorrusa Weappy Studios en los siguientes tres apartados: Freeburg, una ciudad americana, Cómo narra This Is the Police y Análisis de género.

Freeburg, una ciudad americana

Ya lo he apuntado tres líneas más arriba: el estudio detrás de este juego es bielorruso. Esto he descubierto después de haber dedicado ya cuantiosas horas al título. Daba por sentado que los responsables de su desarrollo serían americanos. El tema, los diálogos, las voces de los personajes, el entorno urbano que se representa, el guión, los clichés —todo, en definitiva— se hallan en tantísimas series policiacas americanas que hemos visto todos en la tele. Y al descubrir que This Is the Police se ha telegrafiado a más de 10.000 km de distancia me ha venido a la cabeza lo evidente: que para contar una historia sobre la policía americana, cualquier mundanal habitante puede hacerlo copiando de la misma fuente estadounidense.

Esto me deja un sabor agridulce. Por un lado, amo las historias que acontecen en el país más exportado del mundo. La corrupción del sistema político, el problema con la maldita segunda enmienda y los problemas criminales que conlleva, los enormes movimientos sociales que abogan por la igualdad racial o otros como el nacimiento del feminismo, el orgullo homosexual, etc. Sin embargo, por otro lado echo de menos saber qué pasa en Bielorrusia. No sé vosotros, pero yo no tengo ni idea de ese país de la Europa post URSS; y ¡me muero de ganas de saber!

De todos modos, la sociedad escogida ha sido la estadounidense. Todos sabemos el porqué. Esa vende más. Además, la simulación en los videojuegos tiene una dilatada experiencia en los Estados Unidos de América. De Sim City a Los Sims, el modelo de vida de los americanos ha estado presente en nuestras pantallas en incontables ocasiones. Salvo cuando deben matar nazis en Europa, entonces los estudios americanos sí les sacan el pasaporte a los protagonistas de sus juegos.

La ciudad en la que el protagonsita John Boyd, jefe del departamento de policía, deberá cumplir y hacer cumplir órdenes —modelo de jerarquía tipo matrioska— es Freeburg. Y en ella suceden mil y un crímenes o infracciones que aplacar. Como he reiterado, es el modelo de vida americano el que tenemos que controlar; es el modus operandi de su policía el que hay que seguir.

Cómo narra This Is the Police

Como nos ha contado tantísimas veces David Simon —y mil más creadores de ficción estadounidense: El ala oeste de la Casa Blanca, House of Cards, etc.—, la política se entromete en toda la vida ciudadana para que algunos privilegiados saquen tajada. En este caso, Boyd asumirá un último mandato de su superior, la mano derecha del alcalde inmerso en un caso de corrupción coagulado que incluye mafia y concesiones públicas en la misma ecuación. Este mandato es el de mantener la ciudad callada durante 180 días para lavar la imagen de la cúpula política de la ciudad.

Para contar esta historia, Weappy Studios cuenta con talentosos artistas y animadores que implementan una secuencia de viñetas tipo cómic de poco detalle, pero cuya sobriedad visual contrasta placenteramente con lo elaborado de la trama. El sonido y la actuación de voces (solo en inglés) se superponen a la animación. Son de una calidad rotunda. La combinación de historieta gráfica más audio es tan soberbia que uno se olvida de que está en un videojuego. Bien podría ser una película o serie de animación.

Si bien es cierto que el método para narrar su historia es a través de estos fragmentos cinemáticos, This Is the Police también aprovecha sus mecánicas enmarcadas en el género de la simulación como aparato narrativo. El protagonista es el jefe de policía, y en nuestras manos está administrar los recursos humanos de los que disponemos para conseguir satisfacer o contradecir las demandas de distintos sectores de la sociedad. Y esto se logra desde la administración del cuerpo de policía que el juego nos otorga.

¿Nuestros principios son evitar que los negros cedan ante un aumento de racismo? Deberemos proteger y mantener en el puesto a los empleados afroamericanos de nuestra plantilla. Si hacemos esto, una movilización ciudadana se nos pondrá en contra y aquello que nuestro superior nos pedía —mantener el orden en la ciudad durante 180 días— jugará en nuestra contra. Esta y decenas de otras situaciones son las que marcarán el ritmo de la trama desde el punto de vista de la jugabilidad.

Como veis, el juego plantea dilemas éticos que los profesionales deben soportar día a día en todo el mundo. Y, gracias al medio de los videojuegos, esta vez los profesionales somos todos los jugadores.

Análisis de género

Hemos dicho ya que el juego va de simulación. ¿Qué tipo de simulación? Permitidme un pequeña descripción del juego. El juego se separa por días laborables —recordad: 180 son los días que la ciudad debe estar en buen recaudo—. En estos días, nuestra obligación es ordenar a un plantel de policías a aplacar los distintos disturbios que acontezcan. ¿Llaman desde un ultramarinos porque dos encapuchados han entrado armados y tienen rehenes? Hay que escoger dos, tres o más agentes cualificados para abordar la detención. Así, consecutivamente.

Muchos son nuestros deberes. Entre ellos, conocer los perfiles de nuestros policías —para así intuir su eficacia en según qué casos—, el ambiente que respira la ciudad, etc. No lo he dicho hasta ahora, pero ante nosotros tendremos en todo momento una vista isométrica y completa de la ciudad. Podremos ver el radio de acción de nuestros agentes y conocer las localizaciones más conflictivas. El juego toma un papel detectivesco interesante, tanto de puertas para adentro, como de puertas para afuera.

Siguiendo el rol de detective, también tendremos en plantilla investigadores policiales que nos proporcionarán pistas en algunos casos de asesinato o crímenes de mayor gravedad. La resolución de estos casos de investigación se conseguirá siguiendo los testimonios recogidos por la plantilla de agentes e investigadores a los que hayamos encomendado la misión, así como la composición total de la secuencia del caso creada a partir de imágenes. Por ejemplo, el músico Tal ha muerto disparado en las escaleras de su casa. Nuestro deber es ordenar cinco, seis o más fotos (en función de la gravedad del caso) que permitan relatar la secuencia del crimen ante el juez. Si somos capaces, caso cerrado.

Tanto los crímenes ordinarios como los casos de investigación están escritos con buena pluma. El juego promete atrapar a quién lea su contenido con pasión, pues está escrito con ánimo de captar gran parte de la sociedad estadounidense y de sus problemas civiles. Los textos durante las acciones de simulación son una gran enciclopedia del crimen, en resumidas cuentas.

Sin embargo, a efectos de la trama del juego, he echado de menos más conexiones entre la simulación y la animación por viñetas. Pese a que a exista un vínculo, este es leve y a menudo sentiremos que jugamos a un juego distinto a la película que nos pasan entre los días de trabajo. Por ejemplo, Boyd tiene una historia familiar trágica con su mujer, cuya repercusión es nimia en las partes de juego. Asimismo, las relaciones políticas con sus superiores dan constantes cambios de guion que apenas afectan en nada el funcionamiento de la administración de nuestra plantilla.

Y, por supuesto, 180 días repitiendo los mismos esquemas es muy, pero que muy largo. Contar esta historia mediante un sistema de simulación más corto habría sido mejor. De hecho, me es imposible acabar el juego para este análisis. Eso sí, hay situaciones al cabo de muchas horas que te recompensan viviendo auténticas experiencias que al menos yo nunca viví en los videojuegos. No me gustaría spoilearlas.

Conclusiones

La llave inglesa de la ficción americana, el sistema político y policial de EE.UU., ha llegado por fin a los videojuegos de simulación. Lo hace con un apartado artístico sobrio, y repleto de intención y denuncia. ¿Qué se siente siendo policía y tener que traicionar tu ética profesional y civil para proteger a unos políticos corruptos? Esta es la historia que cuenta This Is the Police. Altamente recomendado a los jugadores intrigados por las historias realistas y por nuevas narrativas dentro de un medio que conocemos por ver a Mario dar saltitos (lo digo con todo el cariño y admiración por los saltitos de Mario, claro está). Desafortunadamente, no todo el juego es genial. Se tensa tanto su duración que el mensaje va perdiendo fuerza a medida que nos aburrimos.

This Is the Police está disponible en la eShop de Nintendo Switch desde el pasado martes 25 de octubre a un precio de 29,99€. Una edición física del juego está en camino. Los textos del juego están completa y perfectamente traducidos al castellano.

 

[Análisis] This Is the Police

Puntuación Nintenderos: Muy recomendado

8.3
  • Historia:
  • Jugabilidad:
  • Gráficos:
  • Sonido:
  • Duración:
  • Multijugador:
Destaca en:
  • Plasma el mundo político, criminal y policial estadounidense como pocos juegos.
  • Sumamente interesante.
  • Tanto la dirección artística como la animación por viñetas merecen un gran reconocimiento.
Flojea en:
  • El juego se estira demasiado.
  • Paradójicamente, la duración juega en su contra.
  • En Switch es considerablemente más caro que en otras plataformas.
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