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[Análisis] Sakuna: Of Rice and Ruin para Nintendo Switch
PorCarlos Alberto Y. S.  - 
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[Análisis] Sakuna: Of Rice and Ruin para Nintendo Switch

Hoy estamos muy orgullosos de traeros un título del que habréis oído hablar desde hace años y que, para sorpresa de muchos, ha sido producido por Edelweiss, un estudio conformado por tan solo un par de personas. Sakuna: Of Rice and Ruin ya está a punto de llegar a Nintendo Switch con la promesa de revolucionar el panorama de los títulos indie con una historia la mar de interesante, unos buenos personajes y mecánicas que no decepcionarán a los fans de otras franquicias muy populares de Marvelous, la empresa que, junto a la distribuidora Meridiem Games en España, se encarga de publicar el título en Occidente.

Así pues, ¿qué nos han parecido las peripecias de la divinidad Sakuna y compañía? ¿Os recomendamos el título? ¿Es digno de vuestro tiempo? Como siempre, intentaremos resolver todas estas y más de vuestras dudas a lo largo de nuestro análisis, así que ya sabéis, sujetaos fuerte el cinturón y remangaos bien para plantar una buena ración de arroz… ¡Que comenzamos!

Del arroz y la ruina, nace Sakuna

¿Qué pasaría si tomamos la clásica atmósfera de las producciones de Studio Ghibli y las aderezamos con muchas de las mecánicas que podemos encontrar en la serie de Rune Factory? Pues que, por supuesto, encontramos como resultado una mezcla que da lugar al título que se nos presenta. Y es que todo empieza con Sakuna, una pequeña niña malcriada que ha caído de lleno en los placeres del no hacer nada al vivir sustentada por la fama de sus padres, dos grandes divinidades que gozaron de un enorme prestigio al haber acabado en su día con Omizuchi, una deidad malvada que moraba una aislada isla infestada de demonios que, consecuentemente, recibía el nombre de «Isla de Demonios«.

Así, los días se sucedían para Sakuna sin mayor percance, hasta que ocurrió lo inevitable, y por un revés de la vida, nuestra heroína metió la pata y se vio forzada por la gracia de un castigo divino a ir a habitar la Isla de Demonios junto a un improvisado grupo de mortales para limpiarla de toda clase de criaturas inmundas e investigar su procedencia, una tarea que, como imaginaréis, en realidad sirve de fondo para un propósito mucho mayor: madurar y convertirse en una Diosa de provecho.

De tal modo, se nos presenta una historia que va desenvolviéndose poco a poco, centrándose en desarrollar a su elenco principal y a hacer un especial inciso en el creciente vínculo de Sakuna con el grupo de humanos con los que le toca convivir, así como en su propio crecimiento, tanto como Diosa, al hacerse más fuerte tras cada batalla y plantación de arroz (algo en lo que entraremos luego) como persona, al vivir de primera mano una serie de dificultades por primera vez en su vida que, en el fondo, son experiencias que la hacen ser mejor.

Disfrutando de una dicotomía jugable excelsa

Sakuna tiene en su haber múltiples cosas que lo hacen un título ejemplar, sin embargo, lo más destacado de todo ello es su jugabilidad, que como ya os hemos mencionado, se divide en dos partes bien diferenciadas: por un lado tenemos la aventura en desplazamiento lateral bidimensional y, por el otro, la gestión de recursos en nuestro hogar, el cual viene siendo un pequeño entorno de desplazamiento tridimensional que da bastante de sí. Una vez dicho esto, entremos en detalles con cada una.

Sin embargo, antes de esto, hemos de destacar algo: la gestión del tiempo es sumamente importante en el juego. ¿Por qué os decimos esto? Porque dependiendo de si es de día o de noche, en lo que a exploración respecta, los monstruos serán más o menos fuertes, mientras que según el paso de las estaciones, la temperatura (que podemos definir que sea en grados Celsius o Fahrenheit en el menú) y otros factores determinarán fuertemente el tipo de cultivo que generamos, el cual, no solo definirá ciertos de nuestros atributos, si no lo fuerte que es Sakuna a la hora de enfrentarse a los peligros de la isla en donde se encuentra.

Una vez aclarado eso, empezaremos entrando en la gestión de recursos. Siendo claros, en el juego contaremos con un pequeño entorno al que llamaremos hogar donde se encontrarán todos los humanos que nos acompañan, y a los que podremos ayudar con nuestra gracia divina para que, a cambio, ellos nos devuelvan dicha ayuda en la forma de facilidades (como crear una herrería para fabricar mejores armas para nosotros, por ejemplo). Sin embargo, la dinámica más importante a seguir en esta parte del juego será la de plantar arroz (tarea que, si no es de nuestro agrado, podremos delegar a los humanos, eso sí, teniendo en cuenta que la calidad del cultivo será inevitablemente peor a que si lo hiciéramos nosotros mismos). Y es que según el cultivo de arroz que generemos y los materiales que traigamos a casa tras cada aventura, no solo las cenas de Sakuna y compañía cambiarán (ya que podremos elegir menú para cada noche con los alimentos que tengamos en nuestro haber), si no que la propia fortaleza de nuestra pequeña protagonista se verá delimitada por lo que se lleve al gaznate. A fin de cuentas, siendo Sakuna una divinidad agrícola, tiene sentido que sus poderes se vean definidos por cómo son las plantaciones de su entorno, ¿no creéis? ¡Nunca había sido tan importante cultivar un buen arroz!

Por último, solo nos queda hablar de la parte de exploración en desplazamiento lateral de la aventura, y es que desde nuestro hogar, haciendo uso de un mapa de la isla que se va llenando de localizaciones conforme avanzamos en la trama (y, consecuentemente, subimos nuestro nivel de exploración), podremos ir a todo tipo de parajes con multitud de escenarios infestados tanto de recursos como de enemigos que, a pesar de poder resultar mortíferos si nos despistamos, hemos de decir que tienen una inteligencia artificial algo mejorable. A pesar de ello, hemos de destacar, las luchas contra jefes son bastante memorables y variadas, así que, en general, la experiencia es disfrutable.

Así, nuestro arsenal para valernos en batalla se compondrá de un ataque débil, un ataque fuerte, múltiples habilidades de lo más poderosas que iremos desbloqueando (y que consumirán temporalmente nuestra stamina para que no abusemos de ellas) y unos ropajes celestiales que podremos usar como un gancho que podemos usar tanto para acceder a sitios que normalmente estarían fuera de nuestro alcance como para volver locos a los demonios que moran la isla, deslizándonos a sus espaldas para asestarles un golpe letal.

Como todo, nuestra eficiencia en combate se verá mermada en dependencia del equipamiento (que además modificará la apariencia de Sakuna, haciendo que podamos ponerle distintos tipos de ropajes, e incluso un gorrito si así lo queremos) y las armas que llevemos asignadas en el momento, las cuales, en su mayoría, serán instrumentos agrícolas, como podría ser, por ejemplo, un rastrillo. Por último, solo nos queda por mencionar por encima la estructura de la historia, que se basará en completar tanto misiones principales como misiones secundarias de lo más diversas que dotan al juego de contenido para rato, haciendo a veces incluso que nos perdamos, sin tener una idea del todo clara de cómo avanzar o conseguir ciertos materiales necesarios para continuar con la aventura (cosa que se solventa en cierta medida sabiendo que, en el mapa del juego, podemos ver la lista de materiales disponible en cada entorno del título, algo de agradecer). A pesar de todo, y sin lugar a dudas, Sakuna es un juego con mucho que ofrecer.

Una experiencia tan deliciosa como un buen platillo

Una vez tratado todo lo que os hemos dicho ya, queda por rematar únicamente un apartado que, sin embargo, es sumamente importante para que el título logre transmitir lo que pretende: el audiovisual. Y es que el estilo artístico de Sakuna es realmente delicioso, con un diseño de personajes muy diverso y carismático, unos enemigos que en muchas ocasiones logran dar miedo y unos paisajes que, aunque a veces no se encuentran todo lo detallados que podrían estar, dan el pego como un lienzo de estética oriental sobre el que la historia fluye con soltura.

Así mismo, incidiendo en el apartado sonoro, tampoco tenemos nada que objetarle a una banda sonora excelsa, que acompaña muy bien a toda clase de momentos que se dan en el título, cosa que viene acompañada de un doblaje con voces en inglés o japonés bastante eficiente que cumple con todo lo que se espera de él. Como pega, por supuesto, siempre está la casi inevitable ausencia del castellano, algo en parte entendible teniendo en cuenta que estamos ante un título con bastante texto que tampoco se puede decir que haya gozado de un presupuesto que haya permitido la localización del juego a otros idiomas que no sean los asiáticos (japonés, chino, coreano) y el inglés.

Por último, para destacar varias cosas que nos agradaron, no podemos dejar sin mencionar la existencia de un selector de dificultad disponible en todo momento, tanto para definir la crudeza de los combates como para fijar los entresijos del cultivo de arroz, así como un apartado técnico bastante sólido que no nos ha dado ninguna clase de complicación en ningún frente (no experimentamos ninguna caída de fotogramas demasiado grave como para ensombrecer la experiencia de juego, y la resolución, aunque algo mejorable en modo portátil como viene siendo costumbre, es más que eficiente para las características de la híbrida).

Conclusión

El título del que hoy os hemos hablado supone una estupenda oda a la mitología japonesa, aunando dos segmentos jugables como son la exploración y lucha en entornos de desplazamiento lateral y la gestión de recursos en campos tridimensionales en una experiencia única muy bien cuidada y acompañada de un apartado audiovisual más que digno.

Por supuesto, toda moneda tiene dos caras, y aunque por ejemplo nos hubiese gustado una localización al castellano del título, lo cierto es que hemos quedado muy contentos con la experiencia que el juego nos ha presentado, siendo ésta completa, rica en contenido y complejidad y satisfactoria en su conjunto. Si sois de aquellas personas que disfrutáis de la serie Rune Factory o de títulos que se asemejen narrativamente a juegos como Ōkami o películas como las de Studio Ghibli, sin lugar a dudas, Sakuna tiene mucho que ofreceros, y sin lugar a dudas, os brindará horas y horas de diversión.

Aún así, como siempre os decimos, al final vosotros tomáis la decisión final, así que, ¿qué nos decís? ¿Os apuntáis a plantar arroz y a patear monstruos en una isla desierta en la que tendréis que sobrevivir a duras penas? Sí, dicho así parece una experiencia algo cruenta… Pero tenéis que creernos, ¡es más divertido de lo que parece!

Sakuna: Of Rice and Ruin ya se encuentra a la venta en territorio americano, sin embargo, en España se encontrará disponible a partir de este mismo 20 de noviembre, tanto en formato físico como en formato digital a través de la eShop de Nintendo Switch a un precio de 39,99 €, ocupando 6488,00 MB y en perfecto inglés.

Además, si sois fans del formato físico estáis de enhorabuena, ya que los chicos de Meridiem Games han preparado una edición coleccionista estupenda que, además, está genial de precio. Y es que por 59,95 € podréis acceder a una edición que trae consigo, además del juego, un libro de arte de 132 páginas, la banda sonora del título en 3 CDs y un póster a doble cara, todo ello envuelto en una caja de coleccionista muy bien cuidada. Como siempre, ¡la elección final es vuestra!

[Análisis] Sakuna: Of Rice and Ruin para Nintendo Switch

Puntuación Nintenderos: Muy recomendado

8.7
  • Historia:
  • Jugabilidad:
  • Gráficos:
  • Sonido:
  • Duración:
  • Multijugador:
Destaca en:
  • Una historia muy bonita con un elenco variado y carismático.
  • Un buen apartado audiovisual aderezado de un montón de mecánicas distintas.
  • Una dicotomía jugable que mezcla de una buena forma la exploración y la clásica gestión de recursos.
Flojea en:
  • Un título de estas características hubiese agradecido una traducción al castellano.
  • La inteligencia artificial de muchos enemigos es algo mejorable.
  • En ocasiones, el título podría ser más claro con lo que hay que hacer para avanzar en la trama.




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