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[Análisis] Harvest Moon: Un Mundo Único para Nintendo Switch
PorSergio Salón  - 
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[Análisis] Harvest Moon: Un Mundo Único para Nintendo Switch

Natsume ha traído hasta Nintendo Switch la última entrega de Harvest Moon, conocida como Harvest Moon: Un Mundo Único. ¿Estará a la altura de lo que supone la saga y el nombre? Vamos a comprobarlo.

¿La granja de siempre?

El camino del Harvest Moon de Natsume (recordemos que no es el mismo Harvest Moon de hace décadas y que hoy se conoce como Story of Seasons) no parece estar muy claro. De hecho, esta última entrega no parecía contar con el beneplácito de los fans de la franquicia, aunque Natsume parece haber seguido confiando en su producto.

Lo cierto es que la tónica de este juego de gestión de granja varía un poco, se torna hacia la exploración en cierta medida, pero se queda a medio camino… un camino bastante vacío si nos fijamos en lo que refleja el juego.

Comenzamos creando nuestro alter ego con no demasiados aspectos para elegir: sexo, tipo de pelo, ojos, piel y poco más. Pronto nos adentramos en la trama de Harvest Moon: Un Mundo Único, que nos presenta una realidad donde a la gente parece habérsele olvidado cómo cosechar y qué se puede cosechar.

De hecho, en nuestro pequeño pueblo (de solo dos casas, una es la nuestra) solo sobreviven a base de patatas. Pronto, el científico de la otra casa nos ayuda y, gracias a un libro de cultivos que poseemos, emprendemos un viaje por el mundo para descubrir nuevos cultivos y retos. Y nos cruzaremos con unos personajes que son claves: los duendes y genios de la cosecha. Estos nos comentan que el mundo necesita despertar a la Diosa de la Cosecha para recuperar la abundancia y tendremos que ayudarles recopilando los seis medallones para despertarla.

Es curioso porque los pequeños genios de la cosecha aparecen en forma de luces durante los escenarios para darnos esas semillas que después cultivaremos. Así que, iremos plantando nuestra granja por el mundo.

¿Cómo hacemos esto? Pues con el invento de nuestro amigo científico, que nos permite llevar una granja portátil en nuestro bolsillo y establecerla en otros lugares una vez que encontremos la estación correspondiente para ello.

Dentro de la fantasía y lo estrambótico que puede llegar a sonar de primeras, Harvest Moon: Un Mundo Único no tiene malas ideas pero el problema es su forma de ejecutarlas: pasillos realmente vacíos para ir de un mundo a otro, la aleatoriedad para encontrar esas semillas en forma de genios o el simplismo del que peca en sus misiones y tareas, tiran todo por la borda.

Y sí, tanto las misiones de la trama principal como las peticiones de personajes secundarios que nos llegan a nuestro buzón son, básicamente, plantar algo, llevárselo a ese personaje dando un botón y ya. Lógicamente, estamos ante un juego de granja, no vamos a pedir estrés ni misiones arriesgadas, pero algo que nos incentive un poco más no estaría mal.

De hecho, incluso ese sistema para poder sembrar lo que debemos conseguir cojea, debiendo “encontrarnos” con esos genios de cosecha para poder obtener las semillas en cuestión.

Respecto a la granja, podemos comprar animales en una tienda y cuidar de ellos. Estos nos darán productos para vender, comer e incluso cumplir misiones: leche de vaca, lana de oveja, huevos de gallina… lo que hay en una granja, vaya. También podemos tener mascota, pero resulta chocante que tienen un perro en casa no pueda salir fuera, como sí hace nuestro ganado para pastar.

Un cuadro a medio pintar

En el apartado gráfico, Harvest Moon: Un Mundo Único tiene mucho por mejorar. Podríamos decir que de único tiene poco. Es un estilo colorido, estándar, carente de personalidad al que solo el diseño de los personajes secundarios le salva.

El clipping y el popping hacen acto de presencia de manera frecuente y a esto se le suma un framerate inestable, que se nota principalmente cuando vamos por los pasillos de los escenarios. Y ya que hablamos de ellos, cabe destacar que son bastante vacíos, apenas nos encontramos nada por estos caminos y, cuando llegamos a los pueblos en cuestión, apenas contamos dos o tres edificaciones más allá de nuestro propio asentamiento.

En cuanto al sonido, poco hay que decir. Son melodías que cumplen con el ambiente granjero, sencillas, relajadas… pero que no recordaréis por nada en especial. También contamos con efectos de sonido comunes, como el mugido de las vacas, el ladrido del perro, el cacareo de la gallina o el impacto de la azada en la tierra.

De cosecha fácil

Harvest Moon: Un Mundo Único no complica al jugador con su dinámica jugable. Básicamente, vamos de un lado para otro y cumplimos las misiones dando a un botón. El botón que sirve para sembrar, para regar, para interactuar y para entregar lo que nos piden.

Realmente, todas las misiones consisten en eso: necesitan algo que procede de un cultivo o de un ganado, lo conseguimos, se lo llevamos, vuelven a pedirnos algo y así avanza la historia.

En cuanto a relaciones personales, como algunos ya sabréis, en Harvest Moon: Un Mundo Único podemos llegar a casarnos pero hay que tener en cuenta un par de cosas: la primera es que esto no sucede hasta que no terminamos la trama principal, por lo que si queremos contraer matrimonio, debemos despertar antes a la Diosa de la Cosecha; lo segundo es que en esta entrega tampoco existe la posibilidad de establecer una relación homosexual, por lo que si buscabais esto, debéis tenerlo en cuenta.

El título viene traducido al castellano y, a decir verdad, con una ejecución bastante buena. Se nota cómo quieren transmitir el carácter de algunos personajes a través de sus diálogos y se usan adecuadamente ciertas expresiones de nuestro idioma que le sientan bien entre tanto aspecto genérico.

Te dejo la granja de herencia

Recopilar los seis medallones y completar la trama principal de Harvest Moon: Un Mundo Único, cumpliendo con algunas peticiones secundarias por el camino, me ha llevado unas 20 horas, pero de ellas habría que recalcar que no todas han sido de diversión.

El vacío de los escenarios, el simplismo del desarrollo y la carencia de personalidad, hacen que podamos caer en el tedio. Por supuesto, si sus dinámicas os atraen y queréis seguir completando este tipo de peticiones simples, el número de horas se puede ampliar todo lo que queramos.

Conclusión

Harvest Moon: Un Mundo Único es un juego de gestión de granja discreto al que le queda mucho trabajo por hacer. Tiene algunas buenas ideas, como la posibilidad de ser un granjero nómada y llevar nuestra granja en el bolsillo, pero no las ejecuta bien. Sus carencias técnicas y su simplismo, que puede desembocar en tedio, nublan la experiencia de lo que podría haber sido un buen juego. Tampoco es un horror, pero si buscáis videojuegos de este género, tenéis otras opciones bastante mejores. Harvest Moon: Un Mundo Único está disponible en formato físico y en digital en la eShop de Nintendo Switch, al precio de 49,99 €. Si optáis por la opción digital, debéis contar con un espacio de 1,2GB en vuestra memoria.

[Análisis] Harvest Moon: Un Mundo Único para Nintendo Switch

Puntuación Nintenderos: Buen juego

6.0
  • Historia:
  • Jugabilidad:
  • Gráficos:
  • Sonido:
  • Duración:
  • Multijugador:
Destaca en:
  • Tiene buenas ideas en su forma de abordar la trama.
  • La traducción al castellano es bastante buena en comparación con lo estándar que es el juego.
  • Los diseños de algunos personajes destacan.
Flojea en:
  • Técnicamente muy flojo: popping, clipping y framerate inestable.
  • Un simplismo y una falta de personalidad en general que puede desembocar en tedio.
  • Pocas opciones de personalización.




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