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[Análisis] No Straight Roads para Nintendo Switch
PorCarlos Alberto Y. S.  - 
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[Análisis] No Straight Roads para Nintendo Switch

En ocasiones, hay juegos que nos pillan totalmente por sorpresa y nos acaban sorprendiendo gratamente, y el título del cual os vamos a hablar hoy es un claro ejemplo de esto por muchas razones que os pasaremos a relataros a continuación. Así que poneos cómodos, ¡que esto va para rato!

Siendo el primer trabajo desarrollado por Metronomik, un estudio indie con origen en Malasia que tiene al frente a creativos de la talla de Wan Hazmer (conocido por ser el diseñador principal de Final Fantasy XV) y Daim Dziauddin (artista conceptual de Street Fighter V), hoy os vamos a contar todo lo que podemos acerca de No Straight Roads, el próximo gran juego de acción musical que aterriza en Nintendo Switch para poner a la híbrida patas arriba, ¡con el poder del rock!

¿Qué nos decís? ¿Nos acompañáis para ver qué tal ha quedado esta obra del estudio malasio? ¿Qué podemos esperar de su primer trabajo independiente? Como siempre, si queréis responder a todas las dudas que tengáis sobre el título, no dudéis en seguir leyendo, porque… ¡Allá vamos!

¡Que no pare el ritmo en Vinyl City!

Nuestra disparatada historia comienza presentándonos a Mayday y Zuke, dos revoltosos músicos que llevan el rock como símbolo en sus corazones, por lo que deciden formar una banda de música indie llamada Bunk Bed Junction para disponerse a realizar un gran debut que deje a todos pasmados… Solo que, cuando llega el gran día, ese no es el caso, y acaban siendo prácticamente echados del escenario por una organización conocida como la NSR (una conjunción de distintos músicos que tienen en sus manos el control de Vinyl City, la ciudad en la que viven nuestros protagonistas), que sostiene que el rock es un género musical más que obsoleto, y que lo que mola de verdad es el dance.

Así, ante semejante injusticia, nuestros héroes tomarán la decisión de derrocar a todos los miembros de la EDM (cada uno con su propia temática y estilo musical, pudiéndonos encontrar desde una boy band hasta una niña prodigio del piano, por poneros un par de ejemplos) para hacerse con el control de la ciudad y proclamar la que para ellos es una verdad universal: ¡el rock es lo más!

De tal forma, a lo largo de la historia podremos pasar a controlar tanto a Mayday como a Zuke, cada uno con su propio estilo de combate, explorando una colorida ciudad musical, avanzando por distintas plataformas y enzarzándonos en peleas donde el ritmo será clave para derrotar a nuestros enemigos.

Personalmente, si tuviéramos que elegir un jefe que nos gustó en especial, tendríamos que destacar a Sayu, una idol virtual al más puro estilo de Hatsune Miku que, debido a su popularidad, es la cabeza de marketing de la mayoría de anuncios que vemos a lo largo y ancho de Vinyl City. Sin embargo, como os dijimos antes, el juego está repleto de personajes la mar de carismáticos que se ajustarán a todos los gustos posibles.

Para finalizar con esta sección, tenemos que destacar que el tono de la aventura nos ha recordado bastante al de Splatoon, el famoso juego de disparos de Nintendo, ya que además de compartir una atmósfera muy en común, hace el mismo hincapié en la importancia de la música y el colorido en todo momento. Sin embargo, ¡eso es algo de lo que os hablaremos más en detalle a lo largo de las siguientes secciones!

Desde Malasia, con amor

Como os íbamos comentando, No Straight Roads es, ante todo, un juego de acción que mezcla el ritmo y las plataformas de una forma estupenda. Pudiendo jugar como Mayday o Zuke (alternando entre ambos con solo pulsar un botón, estando el que no controlemos recuperando energías en segundo plano), cada uno con su propio estilo jugable, nos enfrentaremos a toda clase de enemigos donde seguir lo que nos dicta la música estará a la orden del día si queremos sobrevivir.

Así, para ello tendremos a nuestro alcance distintos movimientos, como pueden ser saltar, esquivar, correr, atacar… ¡Y tocar a todo volumen para convertir en armas a nuestro favor determinados objetos desperdigados por los escenarios! Además de eso, gozaremos de un indicador que se irá rellenando y que, cuando esté, completo, nos dará acceso a una habilidad especial a nuestra elección que resultará la mar de devastadora. Por supuesto, si rellenamos las barras de ambos personajes a la vez, accederemos a un ataque definitivo (también elegible y desbloqueable conforme avancemos) que será lo más de lo más.

Por supuesto, además de todo esto que os comentamos, cuando estemos cansados de luchar y de explorar Vinyl City siempre podremos regresar a nuestro hogar, ubicado en el alcantarillado de la ciudad. Allí, en nuestra base de operaciones, podremos mejorar nuestro equipo, aprender habilidades, dar conciertos clandestinos e incluso alimentar a nuestras mascotas y jugar a algún que otro divertido juego arcade con la mar de ritmo. ¡Siempre hay cosas por hacer!

¡Oh, y que no se nos olvide! Si tenéis a algún amigo cerca con el que queráis jugar, el título tiene soporte para hasta tres jugadores, pudiendo jugar dos en simultáneo controlando a nuestros dos protagonistas así como un tercero controlando al Elliegator, un ayudante la mar de divertido que os aconsejamos descubrir por vosotros mismos si os animáis. ¿Nos habría gustado que esto estuviese disponible también como un modo en línea? ¡Por supuesto! Pero a fin de cuentas, no hay nada como la diversión local. Por último, destacar que el juego tiene soporte para la pantalla táctil de Nintendo Switch, toda una sorpresa que facilita la accesibilidad del título.

Una experiencia musical vibrante

En un juego donde impera la música, pensar que en el apartado audiovisual va a ser donde se va a poner toda la carne en el asador no es ninguna locura, y es que el de No Straight Roads es simplemente fantástico, tomando inspiración no solo del colorido Splatoon, como os mencionamos antes, si no de otras tantas obras como Jet Set Radio, Steven Universe, Scott Pilgrim o incluso JoJo’s Bizarre Adventure.

Sin embargo, donde tenemos que hacer especial hincapié sin duda alguna es en su apartado sonoro: para empezar, el juego viene completamente doblado al castellano (con personajes con un acento bien marcado que da vida al universo), aunque nos da la opción de seleccionar otros idiomas como el inglés o el japonés si así lo preferimos. De esa forma, todas las cinemáticas (además de partes animadas, que el juego contiene bastantes) están dotadas de vida y de un carisma arrollador que permite sumergir de lleno a cualquier jugador.

Sumado a ello, su banda sonora está compuesta por todo tipo de artistas provenientes de todas partes del mundo, resultando en un elenco tan heterogéneo como Falk Au Yeong (Sonic Mania), Andy Tunstall (Cytus II), Funk Fiction (Sonic BeATS), Masahiro «Godspeed» Aoki (Astral Chain), Az Samad (conocido guitarrista malayo), Clyde Rabatel (pianista francés) o la Video Game Orchestra de Boston. ¡Todos los estilos se dan cita en No Straight Roads!

Por último, tocando el rendimiento, podemos afirmar que tanto en modo portátil como en modo sobremesa no hemos tenido prácticamente problemas que estropeasen la experiencia de juego a lo largo de nuestra partida, notando únicamente como en el primer modo citado baja un poco la resolución y que, por norma general, en partes del juego con mucha carga gráfica (como determinadas zonas de Vinyl City) hemos sufrido alguna que otra ralentización momentánea que, como destacamos, aún así no ha resultado del todo molesta para la experiencia final a pesar de estar presente. Como siempre, se espera que sigan lanzándose parches, así que probablemente sean pequeños detalles a arreglar de cara al futuro.

Conclusión

Encontramos en No Straight Roads un juego indie con grandes valores de producción, no solo por venir doblado a nuestro idioma, si no por una jugabilidad fluida, un apartado visual tremendamente colorido y una banda sonora tan increíble que podríamos catalogarla como una de las mejores del año. Al fin y al cabo, la cosa va de pasión por la música, y es que la que sienten nuestros protagonistas por el rock solo es comparable a la que sienten los desarrolladores de este título por hacer videojuegos.

Gracias al juego del que os hemos hablado en el día de hoy, encontramos en Metronomik un estudio que no podría comenzar con mejor pie en la industria, creando la que podría ser una de las joyas ocultas de este año para la industria. ¿Con qué nos sorprenderán en el futuro? ¡Solo nos queda esperar para saberlo!

No Straight Roads ya se encuentra disponible tanto en formato digital a través de la eShop de Nintendo Switch como en formato físico a un precio de 39,99€, contando además con textos en perfecto castellano y voces a elegir entre japonés, inglés e incluso español. Todo ello, claro, ocupando un espacio total de 4797,00 MB.

Además, si os va la marcha, podéis optar por haceros con la edición coleccionista del título, la cual, por un precio recomendado de 79,99€ incluirá un libro de arte de 64 páginas, un conjunto exclusivo de baquetas de batería con motivos del juego y un disco de vinilo de 12″ a doble cara con música del título. ¡Que no pare la música!

[Análisis] No Straight Roads para Nintendo Switch

Puntuación Nintenderos: Muy recomendado

8.5
  • Historia:
  • Jugabilidad:
  • Gráficos:
  • Sonido:
  • Duración:
  • Multijugador:
Destaca en:
  • Toda una carta de amor indie al videojuego musical.
  • Gráfica y sonoramente vibrante, lleno de color y con cooperativo.
  • Una genial traducción al español, doblaje incluido.
Flojea en:
  • Hubiese estado bien la opción de jugar cooperativo en línea.
  • Puede resultar demasiado caótico en ocasiones.
  • Ciertos problemas de rendimiento menores.




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