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[Análisis] Animal Crossing: New Horizons para Nintendo Switch
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[Análisis] Animal Crossing: New Horizons para Nintendo Switch

Animal Crossing es una de las sagas de mediana edad en el universo de Nintendo, la cual ha logrado perdurar a través del tiempo, consiguiendo en el proceso una inmensa cantidad de fans que esperan ansiosos las novedades que puedan ofrecer los nuevos títulos, creados siempre con un ambiente desenfadado y muy particular para lo que estamos acostumbrados a ver de otras franquicias.

La llegada de Animal Crossing: New Horizons al mercado representa un nuevo impulso para quienes le dedicaron cientos o, incluso miles de horas a sus pueblos y vecinos pasados en las entregas de otras plataformas como GameCube o 3DS. Esta nueva aventura llega a nuestras manos prometiendo una inmensa cantidad de cambios y mejoras que sean capaces de contentar a sus usuarios. ¿Creéis que lo ha conseguido?

Una isla «ya no tan desierta»

Una vez que iniciemos partida por primera vez, nos encontraremos con los pequeños Tendo y Nendo, también conocidos como los ayudantes del ya conocido empresario Tom Nook. Ellos serán quienes lleven este negocio adelante, gracias al respaldo de su mentor y nuestra colaboración. Nuestro papel en toda la trama será ocuparnos de gestionar desde los pequeños retoques, hasta las grandes construcciones, sin olvidarnos de que en un futuro tendremos incluso la posibilidad de modificar el terreno.

Todo comienza en una isla desierta a la que, junto con otros dos participantes del Plan de Asentamiento, iremos a vivir durante un largo tiempo con la intención de crear nuevas comunidades. Las posibilidades iniciales son muy escasas para asegurarnos un aprendizaje lento, pero seguro, de tal forma que nuestra nueva vida no nos abrume con un océano de posibilidades. Ya sea recoger fruta, elegir dónde vivirán nuestros vecinos, o incluso entregar fauna local a Tom Nook, todo tendrá un avance escalonado con lo que la sensación de progresión se vuelve constante, sin dejarnos en ningún momento con la idea de que nos dejamos algo pendiente.

El añadido de la mesa de bricolaje nos deja una abertura a que no todo funcione mediante la compraventa, de esta forma podremos recolectar materiales e ir creando nuestras propias herramientas, mejorarlas con el tiempo, e incluso fabricar todo tipo de mobiliario y decoración. Aunque en casi todas las ocasiones el bricolaje es opcional, a lo largo de la partida veremos cómo las recetas poseen mucho valor para el entretenimiento del juego, permitiéndonos crear casi cualquier objeto que nos podamos imaginar, aunque con su debido coste de materiales.

La personalización más absoluta

La saga de Animal Crossing siempre ha estado basada en una simulación de vida, aunque desde la perspectiva más idílica posible, con el añadido de que todos nuestros conocidos que no sean otros jugadores, serán distintos animales humanizados con sus propias personalidades, gustos, deseos y miedos. Todo esto en su conjunto provoca que únicamente tengamos una preocupación… ¡Capturarlos a todos! Al menos si nos referimos a insectos, peces y fósiles, aunque esto no es suficiente, puesto que conseguir todas las opciones personalizables nos llevará como mínimo un año de juego sin utilizar las «malas artes».

Gracias al Nookófono, podremos investigar todas las criaturas que es posible obtener, además de datos sobre ellas como el momento del año o las condiciones que se deben dar para su aparición, entre otras cosas. Las funciones que nos otorga este dispositivo son variadas y muy útiles pero, de las más utilizadas será las de las Millas Nook y las distintas recetas de bricolaje que obtendremos de numerosas formas, como las clásicas botellas que se encuentran en la costa, mantener una buena relación con nuestros vecinos o, un método tan simple como avanzar en la trama.

Esta entrega se presentó con la promesa de permitirnos hacer todo cuanto quisiéramos, eliminando las restricciones que anteriormente podían resultar molestas. Quizás la casa de algún vecino estaba en un lugar que no nos gustaba, podía darse el caso de que ningún modelo del juego nos llegara a conquistar, aunque siempre había alguno que nos llamaba más la atención pero, en definitiva, Animal Crossing: New horizons entrega todas las herramientas de las que ya disponíamos, mejorando aún más sus capacidades y dándonos la posibilidad de retocar absolutamente todo lo que queramos cambiar a nuestra completa elección.

Nuevos Horizontes más allá del videojuego

Siempre he pensado que algunos juegos destacan más por sus avances propios y sus géneros tan particulares que por una vara comparativa, aunque, por desgracia, sea necesario valorarlos en base a otros, y esta entrega es el vivo ejemplo. Desde el comienzo se puede ver la simpleza de la trama, tan solo debemos pagar unas deudas que funcionan en base a lo que solicitamos a Tom Nook, las cuales podremos solventar mediante la moneda clásica conocida como Bayas o, en algunas ocasiones, con Millas Nook, un nuevo modo de pago que nos será muy útil para obtener añadidos y opciones a nuestras posibilidades de diseño.

Lejos de lo que puedan pensar quienes están menos familiarizados con los comienzos de esta saga, una historia simple como la que desarrolla nos permite que vayamos al ritmo que queramos, ya que ni si quiera las deudas que mencionaba antes tienen una fecha de caducidad. Podemos dedicar dos horas al día a pescar peces, mientras adecentamos nuestro hogar y sus alrededores como más nos llame la atención. La velocidad a la que avanzamos depende casi por completo de cómo decidamos vivir nuestra propia historia en la isla, valorando también los eventos diarios que requieren su tiempo, además, habiendo 383 vecinos desde el lanzamiento y teniendo tantas posibilidades de elección en las islas, será muy difícil, si es que no imposible, que vivamos dos veces la misma experiencia.

Quizás lo más destacado que nos puede aportar Animal Crossing: New Horizons es la posibilidad de agarrar el mando, o la Nintendo Switch, y disfrutar de un poco de tranquilidad en una utopía donde los problemas siempre tienen solución, además de que suelen desembocar en una bonita amistad. Incluso puede ser que el extraño ratón que ayudaste en su momento quiera volver a verte y decida mudarse a la isla, aunque está en tus manos si realmente quieres que te acompañe o, que por el contrario, se quede en una visita pasajera, depende completamente de tu decisión.

Arte, banda sonora y multijugador

La mejora de nivel artístico que ha dado este título representa un antes y un después en la barrera que lo separaba de los más grandes de Nintendo, a pesar de que ya tenía una base de seguidores lo suficientemente grande para ser considerado uno de ellos. En esta entrega no veremos paisajes realistas, sino un toque artístico más parecido a un término medio entre la pintura y la caricatura, algo más que suficiente para transmitirnos la paz que pretende.

Curiosamente, la banda sonora también ha sabido evolucionar manteniendo su línea habitual. Puede sonar cada vez más repetitivo pero, se percibe cómo todo ha sido creado para que nos dejemos llevar con el paso de las horas. El ambiente que la música crea a nuestro alrededor, salvo en momentos muy concretos, siempre consta de un ritmo sosegado y melódico, sin grandes saltos que nos saquen del estado en el que nos sitúa una vez que nos olvidamos de todo lo demás.

A pesar de que no ha sido posible indagar mucho más de lo que conocemos en las opciones multijugador, sí sabemos la capacidad completa que nos da en cuanto a modificación, siendo mucho más limitada en la propia plataforma que mediante el modo online, donde podemos movernos con total libertad y participar juntos en las actividades sin límite. El mayor punto a destacar sería la posibilidad de compartir una isla con los demás usuarios que compartan la misma consola, aunque esa ventaja también nos pueda impedir jugar por separado.

Conclusión

En Animal Crossing: New Horizons siempre habrá algo nuevo por hacer, ya seas un jugador nuevo o experimentado, el título no te abrumará, puesto que en todo momento tendrás a tu disposición una gran cantidad de guías e información sobre el entorno que te rodea y, cuanto más avances, más disfrutarás con la búsqueda de los cientos de criaturas que rondan por las islas a lo largo de las distintas estaciones del año.

Desde que avanzas apenas unos días, te das cuenta de que la experiencia que vivirás en esta entrega no tiene nada que envidiar a las anteriores, siendo por mucho la que más posibilidades otorga al jugador. Podríamos jugar durante una hora al día y, aun así, necesitaríamos varios años antes de que nuestras opciones comiencen a agotarse.

Comenzar desde cero en una isla desierta, recolectar recursos para ayudar a su crecimiento, formar una pequeña comunidad, progresar hasta hacer de todo el lugar idílico con el que soñamos y, cuando pensemos que no queda nada más en el horizonte, millones de jugadores compartirán con nosotros su propia visión de nuestra misma historia. Un juego distinto y que despunta en lo que muchos otros no llegan a ahondar, algo que, sin duda, es una sensación que los amantes de los videojuegos debemos experimentar.

[Análisis] Animal Crossing: New Horizons para Nintendo Switch

Puntuación Nintenderos: Imprescindible

9.1
  • Historia:
  • Jugabilidad:
  • Gráficos:
  • Sonido:
  • Duración:
  • Multijugador:
Destaca en:
  • Una isla con infinitas opciones de personalización.
  • La cantidad de fauna por conseguir es inmensa.
  • El añadido del bricolaje abre muchas posibilidades.
  • Decenas, cientos, o incluso más de mil horas de juego.
  • Todo lo malo de otras entregas se ha mejorado y lo bueno perfeccionado.
Flojea en:
  • Se echan de menos más actividades en las primeras etapas del juego.
  • El multijugador local no resulta muy agradable.




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