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[Análisis] Radiation Island

[Análisis] Radiation Island

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PorTorri  - 
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Radiation Island es el nuevo título que nos trae Atypical Games a nuestra Nintendo Switch. Siendo un juego bastante humilde, lo cierto es que aspira a ser una gran obra. Está claro que coge numerosas influencias de juegos que marcaron un antes y un después en los juegos de supervivencia y el crafting, especialmente Minecraft. No hay que olvidar que este estudio rumano está especializado casi exclusivamente en juegos para móviles, destacando especialmente la temática de liortas entre tanques, naves espaciales o aviones.

Un survival con, (esa era la intención), toques de horror es un cambio quizás demasiado grande y poco medido, donde se pueden cometer muchos fallos. Y aunque pueda tratarse de un título notable en cualquier smartphone, lo cierto es que en Switch da la impresión de quedarse muy, muy corto. Exploremos la Isla Radiación, a ver qué nos encontramos.

Radiation Island

El Proyecto Philadelphia

Nos encontramos en la primera mitad de 1940, por lo que estamos en un contexto internacional bastante complicadillo. Nuestro personaje se encuentra en un barco en alta mar, cuando, de repente, interfiere con unos extraños rayos y aparecemos en una isla enorme en la que empezaremos con lo puesto. El juego nos muestra en un tutorial un poco más cansino de lo necesario como funciona el mundo del juego. Tendremos 3 dificultades, una que nos permitirá explorar la isla sin ningún peligro, y que nos permitirá centrarnos en la historia escondida por los rincones de la misma. El modo normal nos ofrecerá una experiencia de supervivencia estándar, los enemigos nos atacarán, y deberemos prestar atención a nuestro medidor de hambre y de exposición a la radiación en determinadas zonas. El modo difícil nos complicará más las cosas, al ser más vulnerables a los enemigos o cualquier circunstancia peligrosa.

Aunque el juego parece no tener un rumbo fijo, a poco que investiguemos, nos daremos cuenta de que en esta isla se estaban realizando experimentos (la mayoría con elementos radioactivos, sorpresa). El Proyecto Philadelphia, así se llamaba, se dedicaba a estudiar la utilización de nuevas armas en la guerra a través de experimentos peligrosos. Nosotros, en cambio, tendremos que apagar diferentes torres de radiación distribuidas por toda la isla (mientras cazamos, construimos herramientas, conseguimos materiales y acabamos con los enemigos). Cada torre se desactiva con un código que encontraremos por la isla, y lo malo es que a veces un código está en una punta de la isla mientras la torre está en la otra, haciendo bastante tedioso el tema, aunque se puede viajar rápidamente entre diferentes localizaciones que vayamos encontrando (cabañas y demás pequeñas edificaciones que nos permitirán pasar la noche y dormir para no sufrir daño alguno cuando cae el Sol).

Mientras jugamos, nos daremos cuenta de que el juego no se establece en una isla, si no en 4, formando con ellas el símbolo del trébol radiactivo (la típica figura que avisa de un peligro radiactivo en un lugar). También a través de pequeñas notas es como nos enteraremos de la historia del lugar, a través de pequeños relatos a modo de diario de los que trabajaron/vivieron en la isla.

Rápido y corriendo

El juego no es para nada una maravilla gráfica, pero hay que admitir que en momentos se ve bonito, dependiendo del clima y de la luz, que más que ser dinámica parece ser un efecto cutrecillo que aparece a veces, cuando el juego quiere. Un gran problema es el excesivo popping que sufre la vegetación de la isla, haciendo que un lugar pueda convertirse completamente en otro dependiendo desde la distancia en la que nos encontremos.

En lo referente a lo que se ve en pantalla, arriba a la izquierda encontraremos una señal que nos avisará si hay un enemigo o animal cerca. En el medio, en la parte superior se encontrará nuestro menú de creación (dividido en diferentes secciones, como armas, curas, o alimentos), seguido de nuestra vida, nuestro nivel de hambre y nuestro inventario.  A la derecha estará el menú con el mapa, los logros y estadísticas. Un detalle a tener en cuenta es que este último menú es realmente una carpeta con papeles en el juego, creando una forma muy orgánica de tener estos elementos sin que obliguen a crear una ventana de texto fuera del mundo que está intentando crear el juego. Debajo de nuestra vida aparecerán diferentes mensajes si nos desangramos (necesitaremos vendas), si nos rompemos un hueso (un torniquete), si nos envenenamos por radiación o si nos ahogamos debajo del mar. Abajo de todo se encontrarán nuestra barra de objetos rápidos, para intercambiar de uno a otro de forma sencilla, aunque hay una pequeña carga al cambiar de una herramienta a otra.

La verdad es que la primera impresión podría ser mejor, ya que las animaciones de nuestro personaje en 1º persona son las mismas con todas las herramientas cuerpo a cuerpo (katanas o martillos, el movimiento va a ser el mismo siempre, parece que no hay trabajo detrás de esto por parte de los desarrolladores). Cuando activamos la 3º persona vemos a un personaje que va a estar siempre igual visualmente a pesar de que le pongamos armadura, y que solo cambiará visualmente si le ponemos un traje anti radiación. En cuanto a las armas de fuego o a distancia, no tenemos que apuntar seguido, simplemente con un toque, el cursor se pondrá encima del enemigo y tendremos que disparar hasta que caiga. Sin apuntar a partes específicas, simplemente darle al botón hasta eliminarlo.

Me ha recordado a los títulos que pululaban en la store de la Xbox 360 en sus primeros años, que se dedicaban a ser plagios muy mal hechos de juegos de éxito como Minecraft y que no tenían ni el más mínimo de calidad exigible. Sorprende (y asusta) que Nintendo comience a ser tan abierta con los juegos que llegan a su eShop. Y es que Radiation Island da la impresión de ser una Alpha de un juego que tiene mucho, mucho que pulir. El sistema de detección de cuerpos es nefasto, el sonido es terrible en todos los aspectos (tanto por la mínima música y por los efectos sonoros más sangrantes que he escuchado en mi vida) y el juego es muy, muy tedioso. Ordenar tu inventario es una odisea si juegas en el dock, ya que está pensado para hacerse rápidamente con la pantalla táctil, y si juegas en tu televisor, tendrás que ir cogiendo los objetos uno a uno hasta que te den ganas de tirar la consola por la ventana.

La radiación sabe a poco

Radiation Island tiene muy poca profundidad jugable, y es que hay unos 6 animales en toda la isla (lobos, ovejas, osos, cocodrilos, pumas y conejos) y otros tantos enemigos, siendo variaciones del mismo zombi genérico (unos te lanzan pringue, otros tienen armas y otros van corriendo hacia ti como alma que lleva al diablo). Las herramientas pueden ser 2 de piedra, hierro o titanio, y no hay más. Donde hay realmente más variedad es en las armas, aunque solo podemos crear unas 6 (las demás nos las encontramos por las islas) y de  las armas de fuego solo podemos crear balas. Además, a la hora de saciar nuestra hambre, podemos recoger las numerosas frutas o verduras de la isla, o cocinar carne, que aunque sea pata de conejo o de cordero, al meterlo en el horno se va a volver en una hamburguesa a la plancha.

A pesar de que la isla es enorme (ojo, el mapeado es muy, muy extenso) lo cierto es que hay pocas zonas que se identifiquen como únicas, y da la sensación de estar dando vueltas sin parar. El juego tiene un propio sistema de “logros” que son pequeños objetivos que marcan un poco lo que tenemos que ir construyendo, por si se nos acaba el interés en la historia “principal”.

Conclusión

Lo cierto es que, si miramos con cierta mirada compasiva al juego, estamos ante un título que es divertido, a pesar de todos sus fallos (y no son pocos). Sin embargo, parece que esta diversión se debe más a sus claras influencias de juegos notables que por sus logros como título. Este es otro claro ejemplo de que los juegos de smartphone pueden no funcionar bien en Switch, porque, bueno, para eso ya tenemos el móvil, ¿no? Pruébalo si te consideras un amante de los juegos de supervivencia y tienes pensado dedicarle muchas horas para poder sacarle algo de provecho. Si no, tienes títulos mucho más apetecibles para Nintendo Switch.

Quizás no merezca la pena para el público en general hasta que reciba una actualización grande, dedicada a pulir animaciones, que suponga un buen lavado de cara y añada más elementos para construir y más posibilidades para jugar.

Encontraréis Radiation Island en la eShop de Nintendo Switch a un precio de 9,99$ /9,99€. Necesitaréis un espacio libre en vuestra consola de 2,2 GB. 

[Análisis] Radiation Island

Puntuación Nintenderos: Nada del otro mundo

5.8
  • Historia:
  • Jugabilidad:
  • Gráficos:
  • Sonido:
  • Duración:
  • Multijugador:
Destaca en:
  • Consigue ser divertido a pesar de sus evidentes fallos.
  • Está traducido al español, detalle que se agradece.
Flojea en:
  • Animaciones arcaicas.
  • Jugabilidad en el combate obsoleta.
  • Apartado sonoro catastrófico.

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