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[Análisis] Ginger: Beyond the Crystal
PorSergio Salón  - 
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[Análisis] Ginger: Beyond the Crystal

Drakhar Studio y BadLand Games traen hasta Nintendo Switch un plataformas 3D a la antigua usanza con Ginger: Beyond the Crystal, con la forma de un título simpático que lleva impregnados aires de nostalgia y una accesibilidad a todo tipo de públicos. Vamos a sumergirnos en su mar de cristal….

Te necesitamos, Ginger

A finales de los años 90 tuvo lugar un boom donde los juegos de plataformas 3D llegaron a su máximo esplendor. Y es que, aquellos que al igual que yo disfrutaran en esa época de títulos como Glover, Rayman, Banjo-Kazooie o el legendario Super Mario 64, sabrán de lo que hablo.

Lo cierto es que, 20 años después, cuando la fiebre por este tipo de títulos se iba perdiendo, parece haber surgido una nueva ola con juegos como Yooka-Laylee, la vuelta a los escenarios de Crash Bandicoot y, el siempre eterno, Mario. Y a este panorama viene a aportar su granito de arena Ginger, este simpaticote personaje azul que quiere hacernos recuperar las sensaciones que muchos tuvimos a finales de los 90.

El juego nos mete pronto en situación: el universo que vivía en paz gracias a la armonía de los cristales puros custodiados por tres druidas, se ha visto alterado por un acontecimiento maligno, que ha hecho que estos cristales queden corrompidos y desperdigados por diferentes mundos. ¿Nuestra misión? Está muy clara, viajar a esos mundos para recuperar los cristales, purificarlos y retomar el orden lógico y pacífico.

Esta historia tan simple como efectiva, el título nos la relata con una perfecta traducción al castellano, tanto en voces como en textos. Eso sí, las voces no las escucharemos más durante el desarrollo del juego. Ya sabemos el reto al que debemos enfrentarnos, ahora solo queda ponerse manos a la obra…

Ginger Tonic

En Ginger: Beyond the Crystal vamos a encontrarnos con diferentes fases para poder alcanzar nuestro objetivo. En primer lugar, viajaremos a los tres mundos que aguardan cada fragmento de cristal. En ellos hablaremos con su máxima autoridad, rescataremos aldeanos, reconstruiremos edificios… todo ello con los mini cristales que vayamos ganando en las misiones principales, que aparecerán en forma de espejo por los que debemos adentrarnos para superarlas, teniendo escenarios muy variados: desde un circo hasta una nave espacial, pasando por mansiones encantadas.

Una vez superadas estas misiones, para culminarlas debemos saltar sobre el cristal de color rojo  -corrompido- que se descubre en la aldea como muestra de nuestro logro. Accederemos así a las fases de plataformeo puro y duro, donde deberemos sortear numerosos bloques sin caer al abismo para llegar al final y purificar definitivamente el cristal, tornándose de color azul.

A medida que superamos estas misiones, aumentaremos la barra de recuperación del pueblo, que llegará al máximo cuando superemos la última fase, que es la incluye el boss final correspondiente. Eso sí, no esperéis que os lo hagan pasar mal, porque en general, son bastante asequibles.

Y así es como iremos avanzando al siguiente mundo, teniendo un total de tres para purificar. Podemos tratar de conseguir el 100% en todos, para lo que deberemos comprar todos los ítems en la tienda para que los aldeanos puedan lucirlos, restaurar todos los edificios, completar las diversas –y por lo general poco variadas- misiones secundarias que nos proponen por el pueblo… etc.

Los controles también son muy asequibles: usaremos principalmente el botón B para realizar los saltos, presionándolo dos veces para hacer un salto mayor y si presionamos Y en el aire ejecutaremos un salto aplastante. Empleando el A golpearemos a nuestros enemigos y con el X pondremos en práctica una habilidad muy especial… habilidad que variará dependiendo el disfraz que llevemos. Sí, habéis oído bien, Ginger utiliza diferentes disfraces que iremos ganando a medida que avancemos en el juego.

Esta parte es una de las más originales y divertidas del juego, pues algunas misiones solo podremos completarlas con un determinado disfraz: hacer fuego con el disfraz de dragón, colarnos por recovecos diminutos si tenemos el disfraz de ratón, mover objetos si nos vestimos de mago… algo diferente que se agradece en la tónica del juego.

Entre luces y sombras

El apartado técnico y artístico de Ginger: Beyond the Crystal provoca sensaciones contrapuestas a la hora de jugarlo. Si bien su ambientación es llamativa y el personaje principal carismático, los escenarios, aunque variados, se tornan planos y los enemigos escasos. Además, se perciben notorias caídas de frames que, sin ser algo grave que impida disfrutar del juego, se ven bastante en determinados momentos.

Otro de los aspectos a mejorar es la optimización de las plataformas, ya que nos desquiciaremos en diversos momentos en los que el lugar a donde saltamos se vuelve “transparente” y lo atravesamos sin lógica alguna, dejándonos cara de estupefacción, por no decir de otra cosa. Y sin embargo, en el polo opuesto, podría resaltarse un buen uso de la cámara, algo que se agradece en los juegos de plataformas 3D, dando una sensación de fiabilidad en casi todos los momentos del juego –creo que solo en un par de situaciones se volvió algo tosca-. Los tiempos de carga en los tránsitos de cada pantalla también se hacen algo largos, superando los 30 segundos en determinadas ocasiones.

El apartado sonoro es para valorarlo aparte, ya que, me ha parecido uno de los puntos más fuertes del título. Las melodías acompañan en cada momento de manera idónea y transmiten esa sensación de emoción en los momentos más importantes del juego. Se agradece que hayan puesto voces en nuestro idioma en la introducción que nos anticipa la historia que viviremos junto a Ginger.

En cuanto a su duración, el juego no os llevará más 10 horas completarlo, en torno a las 10 si queréis conseguir el 100% en todos los mundos. Podemos elegir entre la dificultad Normal y la dificultad Vieja Escuela, que básicamente reduce los habituales checkpoints de los niveles y vuelve más agresivos a los enemigos, pero que no resultará un gran reto para los jugadores experimentados.

Conclusiones

Ginger: Beyond the Crystal es un plataformas 3D capaz de provocarnos cierta nostalgia de la época dorada del género de finales de los 90, pero que se queda a medio camino para aquellos que busquen un título exigente. Tiene buenas ideas y estéticamente es llamativo, pero su implementación gráfica es bastante mejorable y  las caídas de frames son notorias. Su apartado sonoro destaca en el aspecto técnico, con melodías realmente impactantes, y tanto su duración como su dificultad lo convierten en un título que se puede orientar mejor a los más pequeños de la casa. Podéis encontrarlo en la eShop de Nintendo Switch por 19,99€, teniendo en cuenta que necesitaréis 5,9 GB de memoria para poder instalarlo. También os recordamos que está previsto un lanzamiento en formato físico para el próximo año.

[Análisis] Ginger: Beyond the Crystal

Puntuación Nintenderos: Buen juego

6.8
  • Historia:
  • Jugabilidad:
  • Gráficos:
  • Sonido:
  • Duración:
  • Multijugador:
Destaca en:
  • El uso original de los disfraces de Ginger.
  • Trae el espíritu de los clásicos plataformas 3D.
  • La banda sonora del juego es uno de sus mejores puntos.
Flojea en:
  • Optimización gráfica bastante mejorable, con caídas de frames notorias y fallos en la implementación de algunas plataformas.
  • No supone ningún reto para los jugadores más experimentados.




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