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[Análisis] Party Golf

[Análisis] Party Golf

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PorXavier Solé  - 
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Nintendo ha recibido su cuarto juego de golf y, de nuevo, poco tiene que ver nuevo con los anteriores. En esta ocasión se trata de Party Golf, un juego que, tal como reza su nombre, va de montar una fiesta digital a partir de mecánicas propias del Golf. Poco vistoso, mediremos a continuación su validez como medio de entretenimiento en el multijugador local.

La primera impresión

Los videojuegos independientes de la primera década del segundo milenio tenían un gran obstáculo: competir con grandes títulos por ser bonitos, proporcionalmente agradables a la vista. Muchos juegos en aquel entonces no pasaban el corte de ser considerados algo más que un minijuego por culpa de un diseño artístico novato, poco profesional. Poco a poco, y por suerte de los que amamos los videojuegos pequeños, una gran cantidad de artistas talentosos se incorporaron en estudios independientes para conseguir estilos únicos y rotundamente llamativos.

Al jugar la primera partida en Golf Party —todavía solo, contra la máquina— mi primera pregunta fue la siguiente: ¿Dónde diantre se dejaron el/la artista? (Muy importante recordar que en esta industria hay una multitud de mujeres dibujando, programando, produciendo música, etc., para videojuegos. He oído a más de uno que no cree que las haya, y las hay.) Mi pregunta tiene todo el sentido del mundo. De todos los juegos que he analizado para Switch, la inmensa mayoría indie, este es tal vez el que ha cuidado menos la imagen.

La acusación en el párrafo previo a este es lo suficientemente grave como para que tenga que aportar pruebas. En este caso, argumentos. Los niveles son extremadamente simples. Es un juego en el que meter una bola en un hoyo —de ahí que se lo llame Golf Party—. Los hoyos, muchísimo más grandes que la pelota, son un agujero hecho con cuatro líneas bajo la superficie de los niveles. Este tipo de hendiduras están por toda la pantalla, salvo que en el caso del hoyo hay un triste banderín que nos recuerda que es ahí dónde hay que llevar la pelota.

Los errores en el diseño visual no paran de sumarse. Aunque el siguiente tiene un pie en el área del diseño artístico y otro en el área del concepto de juego y su jugabilidad. Al golpear la pelota podremos ver exactamente la trayectoria que realizará mediante una línea de puntitos. ¿Qué gracia tiene saber exactamente donde irá tu pelota? Y, ¿De verdad tiene que ser una línea de puntitos —de colorines, por cierto— superpuesta a la imagen lo que me indique donde va a ir la pelota? ¿No han podido buscar una solución más refinada, sutil?

No niego que el estilo, que podéis ver en cualquier tráiler del juego, de contrastes entre negros vivos y otros colores de neón pueda resultar agradable a muchos jugadores. De hecho, ni mucho menos me desagrada. Sin embargo, es la poca gracia del dibujo tanto de los escenarios como de las cuestiones mencionadas anteriormente lo que definitivamente no me dejaron buen sabor de boca al comenzar el juego.

Además, las interfaces de navegación del título tampoco ayudan. Jugando ya a multijugador probé una gran parte de las modificaciones que ofrece cada partida y la presentación de cada una de estas modificaciones se podría haber mejorado usando una disposición de los elementos más sobria y armoniosa. Está bien que los juegos lleven consigo una gran cantidad de contenido, pero para ello hay que trabajar la manera cómo este contenido se presentará al jugador. Y Party Golf no esta muy cuidado en este aspecto.

La profundidad del juego

De todos modos, Party Golf es un juego para divertirse. Una especie de pequeña locura hecha videojuego. Y en esto cumple satisfactoriamente.

Como habréis podido deducir del título del juego, se trata de llevar mecánicas de Golf al género Party. Es decir, aquellos juegos de multijugador local que ofrecen partidas competitivas, rápidas y, generalmente, alocadas. En este caso, los jugadores —hasta cuatro— deberán meter sus pelotas en los hoyos antes que nadie. A diferencia del golf normal, la cantidad de golpes que se realizan para llegar al objetivo no cuentan. Solo la velocidad en hacerlo. Después de cada partida, se reparten puntos a los jugadores en función de lo rápido que han hecho el hoyo.

La base es muy simple, pero es una pequeña ensaladera. Los responsables de este título tuvieron a bien llenar de contenido esta ensaladera con creativas y extraordinarias ideas como cambiar la pelota por plátanos, dotar de una especie de jetpacks las mismas pelotas, etc. Asimismo, miles de modos distintos cambian las condiciones de victoria, lo que supone el tomate cherry para la ensalada.

A todo este contenido hay que sumarle la creación procedural de los escenarios. Como he dicho antes, estos no son buenos desde un punto de vista artístico, pero al menos ofrecen distintas experiencias de juego cada vez. Aunque tampoco esto les ha salido bien a los creadores de Party Golf. Algunos mapas rompen la IA del juego que no entiende cómo debe superar algunos obstáculos.

Conclusiones

Party Golf es un juego que deberíamos juzgar por lo que divierte. Sinceramente, logra que los jugadores lo pasen bien con él. Sin embargo, el pobre diseño artístico, algunos errores de programación de la IA y algunas decisiones sobre la base del juego —como simplificar al máximo sus mecánicas de golpear la pelota— pesan demasiado como para obviarlos.

Party Golf está disponible en la eShop de Nintendo Switch a un precio de 14,99 €/$. Está solamente en inglés.

[Análisis] Party Golf

Puntuación Nintenderos: Nada del otro mundo

5.0
  • Historia:
  • Jugabilidad:
  • Gráficos:
  • Sonido:
  • Duración:
  • Multijugador:
Destaca en:
  • Ciertamente es un juego divertido en grupo.
  • La absurdidad (en un buen sentido de la palabra) de los modificadores de juego.
Flojea en:
  • Extremadamente simplista en el diseño artístico y de escenarios.
  • La mecánica de golpear la pelota y hacer un hoyo, igual de simple.

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