Aitor Velasco

De pequeño me entretenía en los veranos con la NES en casa de mi abuela, pero fue en un Día de Reyes cuando me hice nintendero de verdad. Aquella Nintendo 64 con Super Mario 64 marcaría un antes y un después en mí, solo superado por la primera vez que me pasé Ocarina of Time y Majora's Mask. Ahora, Zelda es una filosofía de vida.