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[Opinión] Juegos físicos vs. juegos digitales
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[Opinión] Juegos físicos vs. juegos digitales

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En los tiempos más recientes ha nacido una nueva forma de adquirir nuestros títulos favoritos sin salir de casa. Los juegos descargables han irrumpido en el mercado, aunque realmente tienen tantas ventajas como inconvenientes.

Sí, no voy a negar que comprar apoltronado en el sofá es una gozada. Con recorrer unos cuantos menús ya podremos ponernos a jugar sin dar si quiera un paso. Tampoco tendremos que portar cartuchos, discos o similares, ya que los juegos se almacenarán en la memoria de la consola y estarán siempre a nuestra disposición. Si es un título muy demandado, las copias digitales no se agotan. No son necesarias ni colas ni reservas. Se quedan fuera también los especuladores y todos aquellos dedicados a la reventa. Además existe un gran catálogo, en el caso de Nintendo, incluyendo tanto los juegos más actuales como las viejas glorias de la compañía en la llamada consola virtual. Sin embargo, no todo son bondades.

Lo primero que necesitamos para comprar online, ya sea juegos descargables o cualquier otra cosa, es aportar datos muy personales, datos bancarios. Se presupone que los sistemas de pago son seguros y fiables, aunque en realidad todos desconfiamos y solemos pensarlo dos veces antes de dar cualquier tipo de información. La memoria que ocupan suele variar en función del juego, aunque a veces es excesiva y causa que tengamos que limitarnos a un número de títulos según la capacidad de nuestra maquinita, lo que acaba siendo totalmente absurdo.

Pero si hay algo que roza lo ilógico son los precios. Podría generalizarse su venta si existiera una mínima diferencia de precio entre en juego virtual y el físico, pero no es así. No sabemos muy bien por qué se toma este tipo de estrategia. El gran punto a favor para los juegos físicos es el mercado de reventa, que últimamente cobra importancia debido a los tiempos aciagos que acaecen en el ámbito económico, ¿quién no esta dispuesto a recuperar algo de dinero vendiendo los juegos que ya no usa?

Desde una perspectiva más social los juegos descargables tampoco pueden prestarse o intercambiarse con amigos. Además contribuyen al sedentarismo, todo sea dicho. La sensación de volver con nuestro juego favorito entre las manos con un hype abrumador no puede ser sustituida por una cutre animación durante el proceso de descarga. Si de paso acudes a tu tienda habitual con los amigos, das un paseo y pasas un buen rato pues mejor que mejor. Además si eres de aquellos que suelen realizar las reservas, las versiones físicas suelen venir acompañadas en ocasiones de alguna camiseta, llavero o accesorio lo que termina de rematar la compra.

En definitiva es una idea que no es del todo incorrecta, aunque tiene aún que calar en el consumidor que, razonablemente, sigue apostando por el juego físico.

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