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Cara o Cruz #61: Mecánicas adictivas o problemas mentales, ¿quién es la culpable de la adicción a videojuegos?
PorRubén  - 
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Cara o Cruz #61: Mecánicas adictivas o problemas mentales, ¿quién es la culpable de la adicción a videojuegos?

La adicción es uno de esos problemas del primer mundo que provoca que no puedas separarte de algo o de alguien. La industria del videojuego genera año tras año más dinero y cuando una industria es capaz de hacer algo así se pone en el punto de mira de medios, asociaciones y otras empresas. Tanto para bien como para mal.

Aunque los videojuegos siempre han recibido malas críticas por parte de la prensa televisiva, en esta ocasión es la Organización Mundial de la Salud (OMS) la que atribuye como enfermedad mental la adicción a los videojuegos. No es de extrañar algo así, ya que cualquier adicción (sea cual sea su procedencia) es una enfermedad en sí.

Hay que entender antes que ser adicto a algo provoca abstenerse de hacer tareas vitales como ir a trabajar, estudiar o dormir, por lo que una proclamación mundial como esta puede ser positivo. Ahora se podrá estudiar formas de tratar esta enfermedad para que la gente que la padezca pueda ser tratada con el fin de restablecer la normalidad en su día a día.

Una proclamación de este calibre ha hecho preguntar a la comunidad de jugadores de donde puede proceder este tipo de adicción. Una parte de la gente cree que es culpa de las malas prácticas de las desarrolladoras por provocar sistemas adictivos de juego. Los MMO y los juegos de móviles son los que más adictos crean por unas mecánicas basadas en la repetición.

Por otro lado están los que creen que la mayor culpa de que exista este tipo de adicción es culpa de los jugadores. Probablemente la mayoría tengan ciertos problemas mentales que les podrían hacer adictos a cualquier otra cosa o que no tienen una noción controlada del tiempo que dedican a los videojuegos.

Este debate no tiene una respuesta fija y entendemos que escoger una postura es difícil, pero tanto las opiniones de nuestros redactores como la vuestra en los comentarios se basan en quién tiene una mayor culpa de que esto suceda.

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Sí, la OMS ha calificado la adicción a los videojuegos como trastorno mental. No es la primera vez que la OMS hace una declaración así y rectifica años después. Aun así, creo que en este caso sobre los videojuegos tienen razón. Pero lejos de querer contradecir a Sergio, lo cierto es que gran parte de este peso lo tiene la persona en sí, su psique y su mentalidad. Cargar y estigmatizar a los videojuegos como adictivos es una generalización peligrosa. Pero, en estos tiempos, también es una generalización necesaria.

Necesaria porque en los últimos años estamos sufriendo una llegada de jugadas de marketing propias de máquinas tragaperras, ruletas y bingo, es decir, juegos de azar que también tienen su lugar en la clasificación de la OMS, en la industria del videojuego. Los jugadores más veteranos no solemos caer en el engaño de las lootboxes, de los micropagos… O por lo menos, ya somos más conscientes de lo que ocurre cuando aceptamos a jugar el juego del dinero azaroso que nos propone la empresa en cuestión.

Por lo tanto, esta clasificación como trastorno mental es necesaria para poner sobre la mesa que las tácticas para crear adicción en los videojuegos y sacar el máximo dinero posible a los jugadores debería ser, cuanto menos, sancionada si es de carácter excesivo. Sí, en España contamos con el código PEGI para que los padres o adultos a cargo de un crío tengan la capacidad de poder elegir el título adecuado para su prole, pero ¿alguien mira el código PEGI? Más que una llamada de atención a la industria (que también) me parece una llamada de atención a los padres inexpertos y descuidados.

Obviamente estas declaraciones cargadas de dinamita por parte de la OMS son terribles para este mundillo, ya que no han tardado en salir los pseudo expertos y demás fantoches a preparase un discurso en contra de cualquier tipo de videojuego, demonizando el medio y a poder ser, acudiendo de tertuliano a algún programa que vean las familias desinformadas para atemorizar aún más a posibles jugadores. Nuestra defensa debe basarse en aceptar una realidad: algunos videojuegos están preparados para enganchar al jugador, engañarlo y no soltarlo; siendo los más vulnerables los jugadores casuales o los más pequeños. Y debemos luchar contra eso y contra quienes quieren meter a todo el medio en el mismo saco.

¿Entonces que tiene de bueno esta clasificación? Pues que nos hace estar despiertos ante una sociedad que aún no sabe integrar los videojuegos como la industria cultural que es. Y sí, aceptémoslo, todos hemos tenido la necesidad de seguir jugando, quizás nunca de forma tan grave para considerarlo trastorno, pero es cierto que estamos hablando de que los videojuegos (en su gran mayoría, los on-line) tienen ese pequeño componente que busca que sigamos jugando y jugando, una tendencia que empezó en el mercado móvil y se ha extendido al mercado del videojuego on-line.

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Venga, pongámonos un poco científicos con el tema de las adicciones: la dopamina es el neurotransmisor que segregamos de forma natural ante situaciones de aventura o curiosidad, y que se encarga de procesar estados de emoción positiva. Cuando algo nos produce placer, las neuronas reciben dopamina, produciéndose un estado que se equilibra desde la evaluación de la amígdala y la regulación por parte de nuestro cerebro. Cuento este proceso porque, por ejemplo, las drogas, elemento adictivo por excelencia, provocan que ese estado al que nos lleva la dopamina se mantenga en el tiempo y su regulación sea mucho más lenta. Las personas que buscan o tienen una debilidad que abre las puertas a la adicción, también encuentran este proceso en el alcohol, en las apuestas o incluso en los juegos.

Pero debemos saber que la adicción no se crea con una primera toma de contacto, sino que se trata de un hábito que reside en la memoria de cada individuo. Los videojuegos tienen un componente competitivo, sí, que produce el placer de conseguir pasar su historia, la mejor puntuación, dominar rankings online… pero no por jugar a uno de ellos ya entras en una adicción irrefrenable ansiada por maquiavélicos desarrolladores. Aquella persona que no es capaz de controlar sus emociones y convierte el reto en una obsesión, es la que acaba dando luz para que aparezca la adicción.

Seamos coherentes, por favor, y no caigamos en culpar a los videojuegos de las adicciones, porque entonces deberíamos culpar del alcoholismo a un buen vino o cargar la ludopatía a un partido de fútbol. Me reitero, al igual que con aquellos casos de accidentes y muertes en los que se culpó y se culpa aún a los videojuegos, que no hay que buscar más culpables que nosotros mismos y que, una vez más, la adicción dependerá de la educación y la salud mental de cada individuo.

¿Tienen los videojuegos un componente retante que nos invita a jugar hasta conseguir pasarlo? Sí, lo tienen, pero ello no significa que cree adictos por doquier. ¿Depende de cada persona convertirse en un adicto? Por supuesto.  No os quepa duda que, aquel que se ha enganchado a un videojuego, acabará en la misma situación ante una apuesta deportiva, una cerveza o incluso el porno.

Salud mental, educación, buenos amigos y ser felices, pilares sólidos ante cualquier adicción. Llevo más de 20 años jugando a videojuegos y, eche más horas o menos, nunca he dejado otros aspectos de mi vida de lado, nunca ha afectado a mi salud y siempre me han aportado multitud de experiencias positivas, como lo pueden haber hecho el fútbol, la literatura, el cine, la amistad o el amor. No hay arte que atente contra nuestra salud, somos nosotros los que atentamos contra ella.

¡Vota según tu criterio!

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