Inicio Análisis Final Fantasy IV
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Final Fantasy IV |
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Escrito por elprimoro
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sábado, 20 de septiembre de 2008 |
Historia típica de cualquier Final Fantasy de principios de los años 90: los cristales son usados por algún ente malvado para destruir el planeta.
Como caballero negro de un grupo militar a las órdenes de nuestro rey, tenemos como misión agenciarnos con todos los cristales para sembrar poco a poco la destrucción y el caos. Pero al igual que “sin dolor no hay ganancia”, sin problemas no hay Final Fantasy. Pronto nos rebelaremos en contra de nuestro soberano y comenzará nuestro singular periplo en el que visitaremos tierras lejanas y planetas habitados por seres extraños además de conocer a un grupo de personajes de lo más variopinto. No es de extrañar que las novedades vengan a pares. Los que jugamos la versión de Super Nes vamos a notar diferencias tangibles en cada aquí y allá. La más significativa es sin duda los nuevos gráficos en 3D diseñados para la ocasión. Sólo hay una palabra para describirlos: sublimes. Estas cotas de perfección se notarán sobre todo en las secuencias pregrabadas que van narrando la, cada vez más compleja, historia. Estas secuencias se verán respaldadas por voces digitales que, si bien en inglés, le dan un toque más cinematográfico al juego que su predecesor Final Fantasy III. Y es que sin duda, Square-Enix ha tirado la casa por la ventana a la hora de crear rimbombancia en nuestra pequeña portátil. Cabe reseñar la espectacularidad de las batallas contra los jefes. Solo flaquean los gráficos en las batallas normales, cuyo aspecto es un poco desolador en ocasiones. A pesar de todo, es algo a lo que te acostumbras. .jpg) Más novedades. No hay nada táctil salo unos minijuegos para entrenar al Eidolón (una invocación “tuneable” creada para este remake). Esto viene como anillo al dedo, puesto que en el susodicho Final Fantasy III, el uso del lápiz táctil era un engorro inservible y que te podía crear algún que otro contratiempo en las batallas más decisivas. Esto ya no más. La pantalla táctil ahora solo sirve para mostrar los mapas de las mazmorras, algo que sin duda, es de lo más útil. En las batallas, esta pantalla nos servirá para tener presente en todo momento el estado del personaje, mientras que la acción transcurre en la pantalla superior.
Pero si bien la jugabilidad ha sido mejorada en ese aspecto, aún le faltan otros aspectos por pulir como el tema de la dificultad. Es extremadamente difícil. Las batallas son desafiantes y, desde los primeros compases, el juego nos exige aumentar de nivel constantemente para poder avanzar por mazmorras o hacer frente a los jefes que pueblan el cartucho. Sin duda, no es apto para jugadores casuales, sino para aquellos que están experimentados en esto del rol de la vieja escuela. La batalla final no tiene desperdicio dada su dificultad: no todos conseguirán derrotar al jefazo que nos espera tras las más de 20 horas de juego. Más de uno dejará el juegopor imposible antes de llegar hasta él, por otra parte. Al acabarlo desbloquearemos el Nuevo Juego + con nuevos retos y jefes creados para la ocasión, como el Proto Babil. Aún así, es más de lo mismo, y no merece la pena ser rejugado.  En definitiva, un juegazo que solo podría ser mejorado habiendo incluido varios modos de dificultad para que fuera accesible a un mayor público. A pesar de eso, excelente. Gráficos 9/10 Jugabilidad: 6/10 Duración: 8/10 Adicción e historia: 10/10 TOTAL: 8/10
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