[Análisis] The Bridge




Publicado por Alejandro Ponce
Publicado por Alejandro Ponce

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Lo bueno: Juego envolvente y divertido. La banda sonora es muy interesante al igual que todo su apartado artístico. Pese a su ajustado precio puede aportarnos muchas horas de juego.
Lo malo: La dificultad es en algunas ocasiones inexistente y en otras excesiva. La vibración de los Joy-con es ruidosa y molesta.

Siempre he creído que a los juegos de puzzle, desde el simple Levels+ hasta el complejo Profesor Layton, les pasa algo similar a los juegos de mundo abierto como The Legend of Zelda: Breath of the Wild o GTA. Su interés no puede residir exclusivamente en la naturaleza de su género. Levels+ no es interesante solo porque tenga puzzles, los juegos de Profesor Layton no son interesantes solo porque tengan enigmas y por supuesto GTA no es interesante solo porque tenga un mundo abierto.

Este tipo de juegos necesitan muchos más elementos para crear una obra atractiva y envolvente en todos los sentidos; una buena historia (aunque sea sencilla), una estética agradable y un objetivo que valga la pena seguir. Y en el caso de los juegos de puzzle también es imprescindible que los niveles supongan un reto que divierta y por el que valga la pena rebanarse los sesos.

The Bridge, un título creado por Ty Taylor y Mario Castañeda y editado por The Quantum Astrophysicists Guild trata de realizar tal cosa mezclando elementos de las teorías de Isaac Newton con las obras pictóricas de M.C. Escher. Si queréis saber más sobre este curioso título, quedaos a descubrir todo lo que esconde.

Una presentación atractiva

Lo primero que sorprende de este título es su estilo artístico. Todo lo que vemos simula el dibujo con carboncillo, de modo que gracias al aire oscuro y sombreado de este tipo de dibujo, junto a una banda sonora de lo más curiosa, The Bridge nos sumerge en un mundo que se mueve entre lo terrorífico y lo entrañable. Una sensación similar a la que nos provoca Bulb Boy, salvando las distancias.

Nos despertamos bajo un árbol cuando se nos cae una manzana en la cabeza (os suena, ¿verdad?) y en ese mismo momento descubrimos que algo ha cambiado en el mundo en el que vivimos; podemos modificar la gravedad del entorno a nuestro antojo. Asustados, nos dirigimos al único sitio que puede aportarnos algo de seguridad; nuestra casa.

Esta casa se convertirá en nuestro lugar de paso y desde donde podremos acceder a los diferentes capítulos de la historia. A medida que vayamos desbloqueando estos capítulos, aparecerán en forma de puertas que podremos cruzar. Cada capítulo tiene unos 6 niveles, que tendremos que superar para desbloquear el siguiente capítulo.

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Premisa sencilla pero original

The Bridge, para empezar, cumple con uno de los requisitos más importantes de cualquier juego de puzzles que se precie; una premisa y una jugabilidad sencilla y directa. Los puzzles y la forma de jugar son de lo más sencillas. Tenemos una estructura, con nosotros en algún lugar y una puerta en otro lado. Nuestro objetivo en todos los niveles será llegar hasta la puerta.

Pero para hacerlo, y aquí reside el interés del videojuego, tendremos que mover la estructura a medida que nos movemos por ella. Con el joystick moveremos a nuestro personaje a derecha e izquierda mientras que con los botones R y L (o ZR y ZL) movemos toda la estructura del puzzle.

Parece sencillo pero conforme vayamos avanzando en el juego, los puzzles se harán más complejos e incluirán más elementos que dificultarán el objetivo del puzzle. Por ejemplo, aparecerán bolas con ojos y bocas dentadas que nos destruirán si nos tocan. También la propia estructura propiciará que nos caigamos al vacío. Pero si alguna de esas cosas pasara tan solo tendremos que mantener pulsado el botón B para, al más puro estilo del Príncipe de Persia, volver atrás en el tiempo y enmendar nuestros errores.

Un reto solo en parte

Otro elemento vital en la construcción de un juego de puzzle es la dificultad. Este es sin duda un ámbito complicado, y prueba de ello es el caso Cuphead, ya que lo que para una persona es insuperable para otra puede ser demasiado fácil. Y The Bridge, en este ámbito, tampoco está exento de problemas y posibles debates.

En mi opinión, el juego tarda demasiado en convertirse en algo desafiante. Los primeros capítulos están llenos de niveles en los que con simplemente movernos hacia uno de los lados y voltear el escenario, llegaremos a la puerta sin ningún problema. Más tarde, con la inclusión de llaves, la mecánica también será parecida, simplemente con movernos podremos hacernos con la llave y cruzar la puerta.

Hasta bien llegado el capítulo cuatro, no encontraremos niveles que nos obliguen a comernos mucho la cabeza. Hasta entonces solo tendremos que ir probando. Esto puede parecer decepcionante cuando vemos que el juego solo tiene cuatro capítulos, pero en la práctica no es así. Cuando hayamos superado todos los niveles de los cuatro capítulos, desbloquearemos los niveles Espejo.

Lo mejor de estos niveles es que no son simplemente los mismos que ya hemos superado pero invertidos, sino que además incluye enemigos que los hacen más difíciles. De modo que en muchos casos solucionan los problemas de excesiva facilidad. En otros, el nivel de dificultad se incrementa lo suficiente como para que tengamos que estar mucho tiempo en un solo puzzle.

Arte digno de museo

En cuanto al apartado artístico es uno de los más bonitos que he visto en juegos de este estilo. Como comentaba antes, contiene la esencia y la complejidad de las pinturas de M.C. Escher. Este conocido artista neerlandés fue famoso por sus dibujos de figuras imposibles y mundos imaginarios. Pese a que los escenarios no están sacados directamente de las obras de Escher, tan solo hay que echarles un vistazo para percatarse de las notables similitudes.

Igual que los grabados de Escher, todo el juego está en blanco y negro, imitando el dibujo al carboncillo, con las líneas aparentemente imperfectas y el aire de boceto que da este estilo artístico. En cuanto a la banda sonora es absorbente y te dejará atrapado en el interior del juego.

Conclusiones

Pero el juego también tiene algunos aspectos negativos. Uno de ellos es, como ya hemos visto, la diferencia absurda entre la baja dificultad del inicio del juego y la gran complejidad de los últimos niveles. Otro aspecto negativo es mucho más molesto y también apareció en el título NBA Playgrounds. En efecto, se trata de la vibración de lo Joy-con en modo portátil. Cuando entramos en contacto con algunas herramientas, la vibración es muy ruidosa y molesta, especialmente si estamos jugando por la noche.

A pesar de ello, es un juego que por los 9,99€ que cuesta, nos aportará muchas horas de diversión (y desesperación) mientras intentamos desentrañar el sentido y la lógica de los niveles, que llegan a sumar 48 en total.

Todos estos elementos ayudan a configurar una obra que tiene un aire oscuro y lúgubre con una belleza minimalista, simple y magnética en el que cualquier jugador se puede sumergir por completo. Además por la variedad en su dificultad, el abanico de público al que puede llegar The Bridge es mucho más amplio que el de otros juegos de puzzle.

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